Somos mujeres del mar y guardianas del Conchalito
Martha Magdalena García Juárez es coordinadora General de “Guardianas del Conchalito”, en la Paz, Baja California Sur, un grupo conformado por mujeres activistas que se propusieron convertirse en guardianas de su comunidad al contribuir en el rescate de un ecosistema de manglar gravemente degradado en La Ensenada.
“Nosotras nacimos, vivimos ahí, vivimos del mar y somos mujeres del mar. Hoy en día tenemos un cultivo de ostión, tenemos el permiso para tener el nombre de guardianas, tenemos el primer vivero en el estado que está aquí en el Conchalito y tenemos permiso para los canales hidrológicos”, presume con orgullo.
Martha encabeza este colectivo que, con el paso de los años, ha promovido y llevado a cabo prácticas de pesca sustentable y ha fortalecido el liderazgo femenino local, generando un modelo de gestión ambiental inclusiva y colaborativa.
La conexión que tiene Martha y sus compañeras con la naturaleza, las ha convertido en guardianas de conocimientos tradicionales y en agentes de cambio en su comunidad. También las ha transformado en guardianas del bienestar para cada una de sus familias, toda vez que han demostrado a sus esposos que también saben trabajar y luchar por uno de los barrios fundadores pesqueros del estado: El Manglito.
“En nuestro barrio no son más de 600 personas, las cuales nos dedicamos a la pesca directa e indirectamente. Tenemos cinco años trabajando con la restauración de los manglares y lo más importante es que dos de nuestras hijas también están aquí, una es la encargada del proyecto de manglar”, detalla.
La coordinadora General de “Guardianas del Conchalito” asegura que uno de los retos que enfrenta este colectivo es que los jóvenes de la comunidad trabajen y colaboren con ellas, “que vuelvan a sus raíces, que las comunidades pesqueras ribereñas vuelvan a ser lo que fueron, que haya abundancia dentro de La Ensenada”.
Reconoce además que buscan el reconocimiento de sus “morros”, que se sientan orgullosos de ellas, por ahora estudian pesquería pero quieren hacerles ver que el futuro está ahí, en su comunidad.
“Que sepan que aquí nuestra comunidad puede ofrecerles todo y dar acceso a otras comunidades, a otros barrios. Las comunidades organizadas y autogestivas son indispensables para que siga funcionando; el barrio existe porque resiste”, finaliza Martha.